"LLa lengua nace con el pueblo; que vuelva a él, que se funda con él, porque el pueblo es el verdadero dueño de la lengua". Miguel Delibes a lengua nace con el pueblo; que vuelva a él, que se funda con él, porque el pueblo es el verdadero dueño de la lengua". Miguel Delibes

martes, 23 de octubre de 2018

QUÉ SIENTO CUANDO MI PADRE SE VA A TRABAJAR AL EXTRANJERO


Desde hace dos años y medio, mi padre trabaja en Noruega, a 3 056 km de nosotros. La decisión fue difícil ya que nuestra familia nunca se había separado, pero era la única opción que teníamos para no quedarnos en el paro. Las condiciones que le ofrecían en aquel momento eran realmente buenas: estaba con nosotros quince días y se iba allí otros quince, con los viajes pagados y sin el temor de que se tuviera que quedar más tiempo allí. Pero con el paso del tiempo dejaron de ser quince días para poco a poco ser uno más, los viajes tenemos que pagarlos nosotros, y hasta que no están en Noruega, no saben por cuánto tiempo van a quedarse. En cuanto al sueldo, es bastante bueno para estar aquí en España, pero si quisiéramos vivir en Oslo, no nos llegaría para nada ya que cobramos bastante menos que un noruego y en ese país la vida es mucho más cara.
La familia consigue llevarlo con el tiempo. Al principio, era más difícil ya que nunca había faltado tanto tiempo pero uno se acaba acostumbrando, aunque no es lo mismo. Mi madre, mi hermano pequeño y yo hemos ido algunas veces allí pero sin mi hermano mayor ya que él nunca quiso ir porque prefiere quedarse aquí junto a su novia.
La vida en Noruega es totalmente distinta, la gente es más tranquila. La mayoría son rubios y pálidos pero bastante guapos. Aunque la vida también es mucho más cara y el cambio de clima se nota bastante ya que en pleno agosto van con sudaderas por la calle. Lo más difícil de pensar en irse a vivir a Noruega, para mí sería el idioma, ya que muchos de ellos no hablan inglés sino noruego y es un idioma muy difícil. Aunque por un tiempo sí me iría, pero no para quedarme a vivir porque me gusta lo abierta y sociable que es la gente en España.
Quien peor lo lleva es mi hermano de 9 años, se encuentra en plena infancia y su padre no puede estar presente en todos los momentos que él necesitaría porque al ser pequeño no entiende bien por qué está allí. Lo que menos nos gusta a todos es el no saber en realidad por cuánto tiempo se va ya que te despides pero no sabes hasta cuándo.
Concluyo con una opinión generalizada, y es que tener un familiar trabajando fuera siempre va a ser malo porque el tiempo perdido no lo puedes recuperar y tal vez buscando otras soluciones más difíciles podrían encontrar trabajo aquí, por muy mal que estuvieran las cosas. Pero también entiendo el miedo de perder el trabajo y poder quedarse sin nada, así que no me parece mal. De todas formas podría haber otras soluciones.
Sara Gutiérrez Peláez. 1º de Bachillerato.



LA GUERRA DEL AMOR


Diferente hubiera sido el mundo, la historia y la humanidad si en el s. V a. C. alguien se hubiera percatado del mensaje que Sófocles, a través de la gran Antígona, nos quería transmitir: No nací para compartir el odio sino el amor. Qué sentencia tan hermosa y a la vez tan simple para llevar a cabo.

¿Por qué si el odio duele y el amor agrada nos empeñamos en hacernos daño los unos a los otros? Familias separadas, amistades rotas, vidas destrozadas y, sin embargo, parece que con eso nos sentimos más satisfechos. Es infinitamente más fácil amar pero los humanos, el animal miedoso y acomplejado por excelencia, tememos ser heridos y humillados. Creemos que el poder alivia estos temores por lo que comenzamos a odiar y a compartir este sentimiento con el único objetivo de que los demás se sientan amenazados y así conseguir dominarlos.

¡Qué seres tan básicos! Siglo tras siglo y aún no nos hemos dado cuenta de que el amor es la única fuerza capaz de darnos el poder que tanto ansiamos para sentirnos seguros y protegidos. ¿Hay algo más grande que un amigo o un hermano? Mi respuesta es “no”. De todas formas, aún no sé cómo perdonar así que es posible que lo que tanto detesto ya se haya arraigado dentro de mí, ¿verdad?

Sara Vera Kozel Álvarez. 1º de Bachillerato.

domingo, 21 de octubre de 2018

CASUALIDADES


Esa fue una mañana lluviosa. Era viernes 23 de mayo de 2004. Carlos se levantó, como todos los días, a las cinco y media de la mañana y se preparaba para ir a trabajar. Siguió su rutina como de costumbre: puso su cafetera y se fue a duchar mientras el olor amargo del café llenaba toda la cocina. Se vistió, desayunó, lavó sus dientes y salió en su coche rumbo al trabajo, trayecto que solía durar algo menos de dos horas.

María, una joven estudiante de Magisterio aficionada a la música, se levantó a las seis y media de la mañana para ir a la universidad. Ese día tenía el examen final, por lo que estaba algo preocupada a pesar de haber estudiado y preparado el examen para aprobar sin ningún problema. Sabía que su profesor era muy exigente y eso la ponía nerviosa.

Como la mañana era lluviosa, eso hacía el tráfico más intenso y los charcos mucho más abundantes. Eran sobre las ocho menos diez. María estaba caminando por el andén con sus cascos y su música a todo volumen cuando Carlos, apurado por su retraso, pasó por encima de un charco mojando a María de la cabeza a los pies. Cuando Carlos se dio cuenta del accidente que había causado, se detuvo y fue de inmediato a ver si ella estaba bien, sin saber que en pocos segundos conocería a quien sería su compañera por el resto de su vida. 

Ángela Pastor Álvarez. 1º de Bachillerato.

ENTRE EL NEGRO Y EL BLANCO EXISTEN OTRO COLORES


Mi bisabuelo materno se llamaba Belarmino. Cuando comenzó la guerra civil, tenía 25 años y se fue a luchar en el bando republicano.



Según mi abuelo, del tema de la guerra no le gustaba hablar nada. Había muchas cosas que quería olvidar y no podía.



A lo largo de la guerra, mi bisabuelo llegó a ser teniente y le destinaron a la zona de Grao. En una ocasión, cogieron a unos soldados del bando nacional para matarlos pero mi bisabuelo se negó, ante todo era un hombre justo. Los apresaron, los llevaron a sus superiores y los mandaron a la cárcel pero no los mataron.



El bando nacional iba ganando la guerra y los republicanos tenían que esconderse para que no los mataran. Mi bisabuelo huyó al monte y allí permaneció escondido tiempo pero le capturaron. No lo mataron pero lo llevaron a la cárcel y le condenaron a morir fusilado. Sin embargo, la vida le deparaba una sorpresa: uno de los hombres del bando nacional que él había salvado era capitán y reconoció a mi bisabuelo. Gracias a él, no lo fusilaron, y al final, acabó saliendo de la cárcel.



Con esta historia aprendí que la guerra no tiene sentido, los ideales hay que defenderlos de otra manera. En ocasiones, a quien consideras tu enemigo puede salvarte la vida porque hay gente buena y mala en todos los sitios. No todo es blanco y negro, hay más colores.

Jimena González Díaz. 2º de ESO


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EL CEREZO DE MARÍA


Durante la guerra civil, una señora que se llamaba María vivía, junto con su esposo y sus dos hijas, en un pueblo de Turón.

Un hermano de María que trabajaba en la mina pertenecía a un sindicato y, como en la guerra no estaba bien visto, lo querían meter preso. Entonces María lo escondió en el sótano de su casa y allí estuvo años.

Un primo lejano bajó un día a Turón, al cuartelillo de la Guardia Civil, y denunció dónde estaba escondido. La Guardia Civil se presentó en casa de María y, delante de ella y de sus hijas, lo fusilaron. A María la obligaron a cavar una tumba y lo tuvo que enterrar delante de la casa.

Todavía hay las marcas de las balas en la puerta y en la tumba hay un cerezo que María plantó.

 
Sergio Osorio Fernández. 2º de ESO