"LLa lengua nace con el pueblo; que vuelva a él, que se funda con él, porque el pueblo es el verdadero dueño de la lengua". Miguel Delibes a lengua nace con el pueblo; que vuelva a él, que se funda con él, porque el pueblo es el verdadero dueño de la lengua". Miguel Delibes

viernes, 26 de enero de 2018

YAKIV Y EL ESPEJO


En una pequeña aldea entre montañas, al norte de Ucrania, vivía Yakiv, un niño de doce años, con sus abuelos. 
Su padre había fallecido en la guerra en el Donbáss y la madre aún estaba desaparecida. 
La casa era enorme, tenía muchas habitaciones y un gran jardín. En él había un pequeño laberinto de setos al que Yakiv le gustaba ir a jugar al escondite con su perro. También tenía una cabaña en lo alto de un viejo roble. Allí guardaba muchos recuerdos de su infancia. Su gran tesoro era una foto de sus padres a los que nunca podría olvidar. Todas las tardes, subía a la cabaña para otear el horizonte, nunca perdía la esperanza de que su madre regresara. 
Todos los días, Yakiv caminaba un gran trecho para ir al colegio. Un día, por el camino, vio algo a lo lejos que brillaba. Al acercarse, encontró un pequeño trozo de espejo. Y así, día tras día, fue encontrando trocitos de espejo y llevándolos a la cabaña del árbol. De repente, al intentar unirlos todos, salió de él un gran resplandor. Yakiv se quedó atónito. El espejo mostró la imagen de su madre rodeada de tiendas de campaña, lo que parecía un campo de refugiados.  
El niño fue a casa y, sin decir nada, preparó una mochila y emprendió viaje hacia el este de Ucrania. Recorrió varios pueblos hasta llegar al campo de refugiados. A la entrada, un hombre de aspecto despreciable lo retuvo; pero él era muy astuto y logró escaparse. Se escondió en una tienda donde vivían dos familias con sus hijos. Yakiv les mostró la foto de su madre y ellos le ayudaron a encontrarla. Al verse, ambos no pudieron contener la emoción y se unieron en un gran abrazo. Fue la mayor ilusión de su vida. Juntos regresaron a casa de los abuelos.  

Lucía Fernández Rodríguez. 1º ESO A

Profesora: Noemí González García 

Este relato recibió el Tercer Premio en el XXVI Concurso de Cuentos Valentín Andrés, dentro de la categoría dirigida a alumnado de ESO y Bachillerato.


 

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